
Emprender un negocio, mejorar algún aspecto profesional, crear un nuevo hábito en tu vida o relacionarte mejor con lo demás…cuando te plantéas un reto personal sueles experimentar un amplio abanico de emociones. Muchas de ellas te empujan a conseguirlo, como la ilusión o la superación personal, pero otras no te hacen el camino muy confortable. La incertidumbre ante el futuro puede generar pensamientos del tipo: “no voy a conseguirlo”,” no vale la pena”, “no sirvo para esto”…estas frases que se repiten en tu cabeza son grandes compañeras de sentimientos como la tristeza o la frustración. Puedes ser dueño del ritmo de tus proyectos y tiene relación con tu manera de enfocar la situación.
Obtener resultados efectivos, que recompensen tu esfuerzo no es fácil. A día de hoy, el alto nivel de competencia en la sociedad, los férreos mandatos de exigencia y perfeccionismo (en muchas ocasiones, impuestos por uno mismo) suelen provocar una forma poco saludable de alcanzar lo que te propones o de afrontar los fracasos. Por eso, es recomendable saber que hay varios factores que son imprescindibles en este intenso camino:
- Establecer objetivos concretos: saber hacia dónde te dirijes, qué quieres conseguir, cómo crees que tienes que hacerlo y qué necesitas para alcanzarlo. Tener una meta bien definida te motivará y te guiará dentro de posibles dificultades, dudas y otras contrariedades.
- La atención: crees que hacer varias tareas a la vez te convierte en más eficaz. Está comprobado, que la multitarea en el cerebro es en realidad, poco productiva; de hecho, es más perjudicial que beneficiosa. Posiblemente, te llevará a cometer errores y a perder tiempo. En el caso de los retos personales el tiempo juega un papel principal; el cansancio puede hacer mella y ser la causa de tirar la toalla antes de lo que te gustaría. Además, si dispersas la atención realizando varias cosas a la vez aumentarás tu carga de tensión y te dificultará pensar con claridad.
- La energía física y mental es primordial. Cualquier atleta sabe cómo manejarla, se dosifica para llegar victorioso al final de su trayecto. De igual forma, está preparado para el fracaso, lo contempla como una posibilidad pero sin miedo a que le ocurra. Lo asume no cómo una derrota, sino cómo un paso más hacía su crecimiento personal.
La gestión de esa energía interna, será muy útil. Hacer un buen uso de ella te ayudará y lo importante es saber:
/Generar energía/
- Recuerda mantener buenos hábitos: cuida tu alimentación, respeta tus horas de sueño y en la medida de lo posible ejercita tu cuerpo. El ejercicio físico aporta sustancias a tu cerebro que te hacen sentir bien y te facilitará estar “en activo”.
- Encuentra algún momento en el día para “no hacer nada”, así tu cerebro podrá elaborar nuevas ideas, conexiones y será más creativo.
- Dedica siempre unos minutos al día para conectar contigo mismo y relajarte. Cualquier actividad que sea agradable para ti y te distraiga de las obligaciones.
- Contempla todas las posibilidades, conócete a ti mismo, refuerza tus logros y acepta que cometerás errores. De esta forma disfrutarás más del proceso y te cuidarás mejor.
/Ahorrar energía/
- Céntrate en tu objetivo, no te desgastes con otros objetivos que en ese momento no forman parte de tú prioridad.
- Higiene mental, rodéate de personas que te animen y deja a un lado aquellas que te hacen sentir mal o busquen el enfrentamiento. Defenderte es algo muy agotador.
- Aleja pensamientos negativos, que te provoquen inseguridad: “no voy a poder conseguirlo”, “no valgo para esto”, “es imposible”…
- Valorarte es muy importante, toma conciencia de tus potenciales y utilízalos para sentirte eficaz.
- Pensar demasiado en el futuro puede ser agobiante. Dedicar momentos a planificar está bien, pero hay que saber centrarse en el aquí y ahora.
- Comprende que no todo está bajo tu control. Cuando nos sometemos a esta exigencia el desgaste es muy fuerte. Existirán momentos difíciles e inesperados, pero lo positivo es afrontarlos y saber valorar lo que has aprendido de cada situación.
Para terminar, focalizar la mirada en experiencias negativas del pasado sólo te llevarán a angustiarte, apagarte y deprimirte. Avanzar en el camino hacia el éxito depende de cómo «cuides a ti». No olvides la motivación, ser tu mismo, respetarte y no perder la esperanza.
Marta Gómez Laguna
Psicóloga